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Impacto turístico, política pública y acciones estratégicas

El turismo es una industria en desarrollo vertiginoso y constante con poder, influencia e importancia creciente, además de ser un sector económico altamente competitivo en un sentido nacional e internacional. Por otro lado, el progreso tecnológico que es bajar los costes de transporte internacional y la globalización de la información que ha convertido la tierra en una aldea global son sólo dos de las muchas razones que hacen del turismo una de las industrias más importantes del mundo. De hecho, la economía mundial ya parece conducida por tres industrias principales de servicios: tecnología de la información, telecomunicaciones y turismo. Por ejemplo, uno de los sectores económicos más grandes del mundo, viajes y turismo crea empleo, impulsa las exportaciones y genera prosperidad en todo el planeta. El impacto económico global de viajes y turismo, muestra que este sector representa el 10.4% del PIB mundial y 313 millones empleos o 9,9% del empleo total en el año 2017.[1]

En esta línea, no debe extrañar que el mundo moderno esté dominado por el control, suministro, comercialización y consumo de productos turísticos y servicios, no por países, sino por el gran mercado impulsado por las empresas multinacionales.[2] Aunque las estrategias de estas empresas son influenciadas en última instancia por el gobierno, las políticas públicas de turismo y su capacidad de poder legítimo para proporcionar la estabilidad política; infraestructura social; seguridad; y marco legal y financiero para facilitar el progreso del turismo[3] en realidad mucho de lo que estas grandes corporaciones hacen está más allá de la esfera de la influencia de los gobiernos. Al mismo tiempo, con la llegada de la globalización y con poco aviso, esas organizaciones pueden transferir sus actividades junto con sus ganancias a otros países. Es aún más sorprendente, el hecho de que algunos gobiernos no tienen una política turística objetiva que aborde dichas eventualidades. Además y a pesar de que existe la necesidad de una política turística en términos de estrategias o iniciativas, no existen, o son totalmente insuficientes para hacer frente a un turismo de enorme influencia, impacto y sofisticación.[4] En este tenor aunque las políticas se encuentran generalmente en declaraciones formales como leyes y documentos oficiales y el turismo sea considerado un área de la política económica general de la nación, debemos cambiar la mentalidad de que la política pública en esta materia sea diseñada solo para alcanzar objetivos específicos relevantes al turismo establecido en ámbito municipal o nacional.

Dentro del margen de influencia que todavía tienen los gobiernos está crear políticas públicas que regulen áreas económicas, socioculturales y medioambientales. En la actualidad esta es la razón fundamental por la cual los estados se implican en el desarrollo turístico.

A este respecto existen varias razones económicas que pueden inducir al sector público a fomentar la mejora de la situación de la balanza de pagos en el sector turístico. El desarrollo regional, la diversificación de la economía, el aumento de los ingresos e incremento de los devengos fiscales, nuevas oportunidades de empleo e inversiones no turísticas que pueden adaptarse para incluir un uso turístico. [5]

En este último punto, los gobiernos deben desarrollar mecanismos para evaluar cómo una propuesta de inversión no-turística puede adaptarse para incluir un uso turístico. Tales mecanismos requieren un enfoque conjunto del Estado, con agencias y departamentos de otros sectores económicos que estén en sintonía con la importancia y beneficios de la inversión turística.[6] Sobre todo ahora que la llegada de turistas a España sufre su mayor descenso en ocho años. En julio, unos 10 millones de viajeros visitaron el país, una cifra un 4,9% inferior a la del mismo mes del año pasado, el peor dato desde abril de 2018.[7] Por otro lado, considerando que al mismo tiempo el turismo revive en Túnez y Egipto tras siete años incrementando sus visitas en un 55%[8], es evidente que el Gobierno español  debe  adaptarse con rapidez a las nuevas tendencias que comienzan a observarse en el sector turístico.

La administración pública ya no puede limitarse simplemente a una discusión de las agencias de gobierno y sus procesos y procedimientos. Por lo tanto, muchos investigadores ahora utilizan el término “gobernanza” para comprender la dinámica actual del gobierno. Para concebir la administración pública, debemos considerar la interacción de los actores formales e informales en la implementación de políticas. La globalización implica la importancia de la interacción entre los sectores público y privado tanto a nivel nacional como mundial. Por lo tanto, la administración pública enfrenta enormes desafíos en el trato con todos los actores y en la prestación de servicios del gobierno. La administración pública no existe en el vacío.[9]

El Estado debe utilizar todos los recursos a su alcance, enfatizando en la innovación que requiere de emprendedores en el sentido más amplio de la palabra. El concepto de emprendimiento implica creatividad y capacidad para organizar el conocimiento de una manera que genere productos comercializados innovadores. Pues los emprendedores son individuos  que poseen la capacidad para detectar oportunidad de beneficio ofrecida por el entorno económico y social en el que operan.[10]

A diferencia de lo que muchos piensan esto no significa que el Estado esté delegando sus funciones al sector privado, sino que el gobierno debe valerse de recursos que están más en sintonía con las tendencias de la sociedad. Los emprendedores siempre generan y transmiten nueva información, son creativos y competitivos. El espíritu empresarial ejerce un efecto de coordinación. Se podría afirmar que los emprendedores son el motor de un sistema nacional de innovación. Son los principales actores a cargo de detectar potenciales oportunidades de innovación rentable que coincide con la demanda del mercado existente, potencial o futuro. Con ello se combina la información disponible y el conocimiento para producir y difundir información en forma de nuevos productos y posibilidades de consumo y producción. Es importante aclarar que los empresarios también pueden ser los usuarios finales de la innovación. No necesitan ser productores de conocimiento por sí mismos: pueden utilizar conocimientos producidos en las universidades, laboratorios y en cualquier otro lugar para desarrollar nuevos productos y servicios.[11]

El hecho de que los impactos del turismo sean multifacéticos contribuye a que sean difíciles de planificar y gestionar. Por este motivo, el desarrollo y las actividades turísticas deben respetar la escala, naturaleza y carácter del lugar en que están situados.[12]

En conclusión la situación actual requiere de una gran cantidad de recomendaciones. No obstante, pienso que estratégicamente no es aconsejable. Debemos trabajar sobre tres o cuatro ejes que permitan rápida adaptación y luego desarrollar unas acciones estratégicas que den un nuevo impulso al turismo en España.

El primer eje es fortalecer los esfuerzos de la política pública en todo el Estado para promover una variedad de habilidades, incluyendo (STEM)[13] y otras capacidades, a partir de los primeros años de colegio.

El segundo, es promover la cooperación entre actores públicos y privados en la configuración y aplicación de normas legales para las plataformas ya sean tecnológicas de trabajo u otras.

El tercero es facilitar la intermediación en el acceso a la financiación a través de mayor transparencia y rendición de cuentas orientadas hacia los resultados.[14] Por último, y a mi juicio el pilar más importante es promover inclusión de capacidades emprendedoras y directivas, la creatividad y la capacidad de pensar fuera de la caja como habilidades básicas enseñadas durante años de educación primaria y la Universidad.

[1] Travel & Tourism. Economic Impact 2018 Spain. WTTC.

[2] Ioannides, D.; Debbage, K.: (1997) “Post-fordism and flexibility: The travel industry polyglot” Tourism Management. 18, pp. 229-241.

[3] Elliot, J. (1997) Tourism: Politics and Public Sector Management. New York: Routledge.

[4] Kerr, W.R.: (2003) Tourism Public Policy and the Strategic Management of Failure. Pergamon. Elsevier Ltd. P.47

[5] Pearce, D.G.: (1998) “Tourism and regional development in the European Community”. Tourism Management, 9 81), 13-22.

[6] The Allen Consulting Group (2011) Framework Guide to Facilitate Tourism Investment, Melbourne. P.9

[7] https://www.lavanguardia.com/economia/20180903/451588474496/llegada-turistas-internacionales-espana-descenso.html

[8] González, R.: (2018) “El turismo revive en Túnez y Egipto tras siete años de frustración”. El País. 13 de septiembre. Pág 42.

[9] Khan, H.A.: (2018) “Globalization and the Challenges of Public Administration”. Governance, Human Resources Management, Leadership, Ethics, E-Governance and Sustainability in the 21st Century. This Palgrave Macmillan imprint is published by Springer Nature. Pág 1.

[10] Leceta, J.M.; Renda, A.; Könnölä, T.; Simonelli, F.: (2017) “Unleashing Innovation and Entrepreneurship in Europe”. People, Places and Policies. Report of CEPS Task Force.

[11] Ibídem.

[12] Mason, P.: (2016) Tourism Impacts, Planning and Management. 3rd Edition. Routledge.

[13] CTIM es el acrónimo que sirve para designar las disciplinas académicas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Es el equivalente en español de STEM.

[14] LELONEK HUSTING, Ilona.: (2014) EU actions on sustainable tourism and EU funding for tourism 2014-2020. Cycling without borders. 19 September. Basel, Switzerland. P.17 https://www.google.com/search?q=Ilona+LELONEK+HUSTING&ie=utf-8&oe=utf-8&client=firefox-b

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Nationalism and Public Policy

Nationalism is a phenomenon that has been connected to various institutions and conditions from micro-level behavior about language use to macro-level processes such as globalization. However, researchers of nationalism have ignored its link to public policy. For instance, many publications surveying the field of nationalism studies pay no attention to public policy issues.[1] [2]

The relationship between nationalism and public policy remains largely unexplored. For this reason, focusing on the link connecting sub-state nationalism[3] and social policy, situations like the case of Catalonia or other European regions could probably be explained.

There are certain factors that can influence the behavior of specific populations. First of all social policy could probably condition the process of identity and nation-building organized by sub-state nationalism, and that nationalist movements typically trigger pressures for decentralization of social policy. Another argument in this context is that nationalism is not a societal force; it is also a political construction that reflects broad institutional legacies.[4] Thirdly, the historical sequence of nationalism and policy development may create institutional forces preventing the correspondence between policies and ethno-linguistic boundaries.

There are scholars that have underlined this important gap in the literature on nationalism while also affirming that in certain states with policies such as education and broadcasting will tend to be decentralized along with ethno-linguistic lines.[5] The strategy of creating linguistic policies in the educational system[6] has its reasoning in that the development of nations is based on the expansion and the enrichment of the local language and dialects and the respect of the local values and specificity.

The rationalization of the nationalist movement is that the invader has also created and encouraged a certain linguistic anarchy inside the community in order to weaken the local language, destroy the community own immune system and deepen its dependence to the powerful. [7] Therefore, the construction and expression of national identity at sub-state level is a process that relies upon references to distinct culture or history. At the heart of their campaign cultural distinctiveness in language serves as criterion for defining the national community and so specifying who should be included or excluded. Once the structure has been determine the political strategy of nationalism is to elaborate and promote cultural acts as a powerful reference of national identity with all the symbolic meanings and binding ties that it implies. In the case of Québec and Scotland national identities are strongly associated with progressive politics embodied by unique social programs, basically related to health care, education and income which the same way as culture is in the everyday life of citizens. We can say to some point that social policy represents a manifestation of the existence of a political community.

In Spain the Catalan nationalist movement has exerted influence on government public policy. According to researchers Catalan politicians have used nationalist sentiment to take over institutional power. The Catalan independence movement has other roots, as well as “the cultural or national foundation”. “Now, people who are of Andalusian origin, which came in the 60’s or even born abroad in South America or Africa, support independence. “According to certain politicians is because they have seen that the treatment Catalans receive is abuse”. [8]

Obviously, the identity-generating and mobilizing potential of different policy areas is at the core of the political strategy. In this respect, nationalist movements on the whole have put considerable pressure on policy outcomes with the objective to influence societal perspectives on public policy.[9] Consequently, it creates a relationship between historical sequence and institutional development that result in policy change.

After social policy initiatives are controlled, the next step is to create a narrative of cultural oppressors in order to mobilize populations to gain political power, territorial autonomy and legal protections for language and culture. This situation generates a political dimension in which the relationship between state and region is based on financial resources. Nevertheless, it’s a short-lived understanding because nationalist movements seek decentralization of social policy, even if they risk facing enormous financial loss. In view of this scenario some regions frame their reference to nationalism and welfare state to the idea of solidarity.

Once the favorable political conditions have expanded their power and influence to the limit and relationships between societal and institutional forces are worn out, the final step for a nationalist movement is independence.

[1] Guibernau, M. and Hutchinson, J. (eds.) (2001) “Understanding Nationalism”. Cambridge: Polity Press.

[2] Conversi, D. (ed.) (2002) “Ethnonationalism in the Contemporary World. Walker Connor and the Study of Nationalism”. London: Routledge.

[3] Sub-state nationalism is the construction and expression of an identity, the definition of collective interests, and territorial mobilisation in one’s own province/region/state, separate from the interest of the nation and the common interest of all other provinces/regions/states.

[4] Béland, D and Lecours, A.: (2005) “Nationalism, Public Policy, and Institutional Development: Social Security in Belgium”. Journal of Public Policy, 25(2): 265–285.

[5] Erk, J.: (2003) “Wat We Zelf Doen, Doen We Beter; Belgian Substate Nationalisms, Congruence and Public Policy”, Journal of Public Policy, 23, 2, 201-224.

[6] Garvía, R., & Miley, J. T.: (2013). ‘Linguistic immersion’ and political conflict in contemporary Catalonia. European Journal of Language Policy, 5(1), 5–40. doi: 10.3828/ejlp.2013.2

[7] Aziz A.: (2016) “Language as a weapon of mass destruction”. http://themoroccantimes.com/2016/11/21623/language-as-a-weapon-of-mass-destruction.

[8]San Esteban, N.: (2016) “Por qué el separatismo catalán dobla al vasco según los nacionalistas”. https://www.elespanol.com/espana/politica/20160729/143736389_0.html

[9] Béland, D. and Hacker, J.S.: (2004) “Ideas, Private Institutions and American Welfare State Exceptionalism’’: The Case of Health and Old-Age Insurance’, International Journal of Social Welfare, 13, I, 42-54.

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La transición energética de España

La transición hacia una economía sostenible por medio de la energía renovable y la eficiencia energética sin comprometer a las generaciones futuras en satisfacer sus necesidades será una realidad. Sin embargo, no en el tiempo y en los términos que los ciudadanos piensan.

Si bien el objetivo final de la transición energética es la abolición del carbón, la energía nuclear y otros recursos no renovables de modo que el mix aplicado esté únicamente compuesto de energías renovables, es evidente que se trata de una empresa de dimensiones titánicas cuyos resultados no serán inmediatos. El nuevo marco regulador de la Comisión Europea incluye un objetivo vinculante de las energías renovables de la UE para 2030[1], aunque no significa que se alcance la meta para esa fecha.

La realidad es que el petróleo es químicamente complejo no solo refinándose en gasolina, keroseno o aceite de motor sino que los petroquímicos son sustancias químicas derivadas del petróleo, y usados como los elementos básicos de producción para una variada gama de productos comerciales que abarca desde bolsas plásticas a chalecos antibalas.

Los combustibles fósiles están detrás de gran parte del desarrollo industrial de la sociedad moderna. Casi todos los plásticos, polímeros, tintas, fertilizantes y pesticidas están hechos a partir de petroquímicos, y todos esos productos se transportan en camiones, trenes, barcos y aviones. Por tanto, cuando observamos nuestro hogar o despacho es difícil encontrar algo que no esté relacionado con combustibles fósiles. En esta línea, la omnipresencia de esta fuente de energía primaria en nuestra vida sugiere que la revolución verde será muy lenta.[2]

El diagnóstico de los expertos es que la situación energética en España es insostenible. En la actualidad, el 83% de la energía depende del exterior, las emisiones de gases de efecto invernadero aumentaron un 4,5% el año pasado y, mientras tanto, sigue el parón en la instalación de nueva potencia renovable (que dura desde el 2013), fruto de la nula apuesta de los anteriores gobiernos por estas tecnologías.[3] En esta línea se puede afirmar que desde la perspectiva de política pública, España se enfrenta a un cambio drástico.

Los estudiosos del tema conocen perfectamente esta situación. Por este motivo los libros relacionados con la energía suelen ser intencionadamente densos y técnicos, limitándose únicamente a examinar los aspectos económicos, científicos y políticos de la energía, sin explicar lo que significan estos cambios en la vida de los ciudadanos en el sentido más práctico y personal.[4]

La energía es un proceso dentro de un sistema, ya sea un organismo vivo o una sociedad que requiere de una compleja infraestructura técnica incrustada en el medio ambiente biofísico para extraer y producir la energía, que circula en la sociedad establecida. Esta construcción tecnológica es la columna vertebral de cualquier sociedad compuesta de redes de técnicas repartidas por el mundo más allá de las fronteras nacionales, reticulada en la estructura social que requiere para el crecimiento y funcionamiento de la energía lo que estas redes producen, concentran y distribuyen. Por este motivo, lo que importa no es la energía sino la infraestructura técnica que produce energía dentro de una organización social y económica.

Energía sólo nombra el flujo que se produce y circula en este sistema, que alimenta y activa esta red. Por lo tanto la transición de la energía es una conversión de la infraestructura técnica de las sociedades industriales avanzadas: implica una transformación de los sistemas sociales y económicos. También supone una conversión de las redes técnicas alrededor del mundo, que aprovechan el entorno biofísico de las naciones que viven de la extracción de sus recursos naturales por las naciones extranjeras. Esto es obvio, pero resulta que la transición de energía es necesariamente un proceso largo y complejo que se extiende más allá del cambio climático.[5]

Ante esta situación me planteo, ¿cuál será el futuro de la energía y su transición hacia una economía renovable? A mi juicio la solución dependerá de tres factores esenciales que parecen las tendencias futuras.  El primer factor es la energía solar que ya está alcanzando la paridad de la red en algunos países, en otras palabras, la capacidad para competir en igualdad de condiciones con las fuentes convencionales de generación.[6] En el caso de Europa, algunos estudios indican que Alemania, Italia y España han alcanzado paridad de red completa, asegurándose de que la energía solar ahora es económicamente viable.[7]

El segundo factor, aunque no está al nivel de la energía solar, pero si se desarrolla una política pública firme y ambiciosa el almacenamiento energético podría convertirse en un pilar importante de la transición energética. La red eléctrica es esencial para la vida moderna por lo que la economía global y la seguridad nacional precisan de ella. Los ciudadanos de todas las procedencias tanto en su  hogar como en el trabajo dependen de la red para satisfacer sus servicios. En muchas ocasiones estos servicios se dan por hecho y cuando el sistema deja de funcionar, se genera una profunda crisis.

Hoy día la red eléctrica está sufriendo una transformación sin precedentes mientras se expande en el siglo XXI. Nuevos recursos de abastecimiento, incluyendo las fuentes de energía variable y distribuida  están ganando terreno sobre los recursos más centralizados y menos flexibles, como centrales eléctricas de carbón. Las tecnologías digitales están reduciendo el costo de agregación e integración de dichos recursos; también están abriendo nuevas oportunidades para manejar la demanda.[8] En esta línea, la red de almacenamiento a gran escala es fundamental porque tiene el potencial de hacer la transición energética más fácil, rápida y económica al que sería en caso contrario.[9]

El último factor es la eficiencia energética que es clave para asegurar un sistema de energía seguro, fiable, asequible y sostenible para el futuro. Es un recurso de energía que cada país posee en abundancia y es la manera más rápida y menos costosa de hacer frente a la seguridad energética, desafíos ambientales y económicos.[10] España ocupa el puesto 22 de los 111 países analizados en cuanto a su comportamiento en eficiencia energética se refiere, según el informe RISE (Regulatory Indicators for Sustainable  Energy) elaborado por el Banco Mundial.[11] En este informe se refleja de forma jerarquizada el posicionamiento de los distintos países en lo referente al acceso de la energía, la apuesta por las energías renovables y la eficiencia energética. Esto significa que todavía queda mucho por hacer. Sin embargo, en el mismo informe en el apartado de planificación de eficiencia energética nacional obtiene una calificación de 92 demostrando que teóricamente España tiene una perspectiva muy clara de cuál debe ser el camino a seguir. No obstante, cuando observamos la calificación para lo que denominan como incentivos y mandatos en el sector público la valoración es de 50, evidenciando que quizás la política pública no va a la par con la planificación. En cualquier caso, todo parece indicar que estas cuestiones se van a subsanar.

Por último aunque el escenario español actual es de gran dependencia energética, es idóneo para avanzar en la conversión de la infraestructura técnica de España aunque siendo muy conscientes de que el cambio no será a corto plazo. Será más bien una revolución verde lenta pues implica la transformación radical del mecanismo por el que se toman las decisiones y a través del cual se producen y manejan los recursos de la economía.

[1] http://europa.eu/rapid/press-release_STATEMENT-18-4155_en.htm
[2] https://actualidad.rt.com/sociedad/view/133059-productos-cotidianos-usar-petroleo
[3] https://www.lavanguardia.com/natural/20180615/45103613829/los-diez-pilares-de-la-transicion-energetica-en-espana.html
[4] Little, A.: (2009) “Power trip. From oil wells to solar cells – Our ride to the renewable future”. Harper Collins Publishers.
[5] Rieu, A-M, (2015) Energy transition: concept/project. https://halshs.archives-ouvertes.fr/halshs-01213204
[6] Motyka, M.; Given, G.: (2015) “Journey to grid parity. Three converging forces provide a tailwind for US renewable power”. Deloitte Center for Energy Solutions.
[7] Ryan, A.: (2014) “Solar energy achieves grid parity in Germany, Italy and Spain”. The Climate Group. London. March 24.  https://www.theclimategroup.org/what-we-do/news-and-blogs/solar-energy-achieves-grid-parity-in-germany-italy-and-spain
[8] Hart, D.H.; Bonvillian, W; Austin, N.: (2018) “Energy Storage for the Grid: Policy Options for Sustaining Innovation”. An MIT Energy Initiative Working Paper April 2018 https://www.google.com/search?q=utility-scale+energy+storage+2018&ie=utf-8&oe=utf-8&client=firefox-b-ab
[9] Braff, W.; Mueller, J.; Trancik, J.: (2016) “Value of Storage Technologies for Wind and Solar Energy”, Nature Climate Change 6:964-969 (2016).
[10] https://www.iea.org/topics/energyefficiency/%5B11%5D http://rise.worldbank.org/scores

 

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Liderazgo y política pública

Para el líder es vital crear un clima psicológico en el que la información circule libremente a través de las redes percibiéndola como una oportunidad y no como una amenaza.

La política pública de un país no es estática sino dinámica por lo que debe ser continuamente reformulada y adaptada en función de la experiencia, investigación y las circunstancias cambiantes, debe basarse en hechos y conocimiento.

Los cargos públicos tienen una profunda influencia sobre la política pública, dependiendo de cuán auténtica, amplia y completa sea su información y también de cómo ellos la presentan a los dirigentes políticos, legisladores[1] y ciudadanos. No obstante, con mucha frecuencia el responsable de un departamento de la Administración no tiene acceso a información clara y sin filtros por lo que las probabilidades de errar en la elaboración y puesta en marcha de la política pública se multiplica.

Sin embargo, ¿cómo se llega a esta situación?  Normalmente los ministros delegan en un equipo de asesores y consejeros técnicos que quizás impulsados por el celo profesional u otros intereses desean evitar a su jefe la ardua tarea de revisar grandes cantidades de datos que en mayor medida son irrelevantes para las actividades diarias de su cargo.[2] Para realizar esta labor deben condensar, filtrar y editar datos envolviendo al cargo público en algo semejante a una burbuja artificial inmune. Todo esto sin el conocimiento ni consentimiento del responsable de la cartera.

A mi juicio este es uno de los grandes obstáculos que enfrentan los cargos con responsabilidad pública en el momento de abordar políticas complicadas. Por otro lado, también está el hecho de que  las realidades  que afrontan se han alejado drásticamente de aquellas con las que creen seguir conviviendo. Dicho de otro modo, la realidad ha cambiado, pero la teoría de cómo manejarla no ha evolucionado con ella.[3] En esta línea, la buena información tiene un valor incalculable pues el cargo debe saber sin eufemismos si su acción o falta de la misma genera dificultades para el desarrollo de su programa.

Las actitudes abiertas, la verdad sin adornos y la confrontación de ideas son esenciales para comprender las preocupaciones e inquietudes reales de los ciudadanos, al fin y al cabo son los mayores beneficiarios o perjudicados por la acción pública.

El diálogo abierto, debe estar orientado a resolver problemas de forma extraordinaria y a promover grandes mejoras en los resultados. Aun así, muchos cargos públicos toleran las barreras en la comunicación heredadas de sus predecesores porque no desean ir contra el orden establecido. En esta vía, solemos encontrar departamentos de prensa  enrocados en malos hábitos y resistentes cambios que les saquen de su zona de confort, con lo cual se pone en marcha una erosión gradual de las capacidades de la organización  y por tanto del ministro de turno.  Se deja de innovar y se estanca sin que nadie pueda comprender por qué.

Desde hace décadas estamos en la era de la comunicación y los líderes capaces de comprender este escenario rompen moldes sabiendo que es la única forma de que florezca la innovación. El método más rápido para lograrlo es pensar fuera de la caja y destruir las murallas que obstruyen el flujo de la comunicación e información, configurando nuevos sistemas para estar en contacto con gente de todos los niveles creando culturas donde las buenas ideas broten con libertad. La resistencia a esta tendencia suele aislar al responsable político y cuando la gente deja de confiarle sus problemas, es un indicador claro de su falta de liderazgo.

En ésta época se debe fomentar la diversidad de opiniones e implicar y atraer a todas las mentes de la organización, sin permitir que el rango o la jerarquía se interpongan en la relación. Por fortuna los medios existen y las nuevas tecnologías no se han desarrollado para desaprovecharlas.

Es vital crear un clima psicológico en el que la información circule libremente a través de las redes percibiéndola como una oportunidad y no como una amenaza. En este punto, se debe recompensar a quienes se adaptan y ser inflexibles con quienes quieren volver a levantar las barricadas pues es el mayor impedimento para que un líder pueda desarrollar una política pública.

[1] Marume, B. M.: (2016) Public Policy and Factors Influencing Public Policy. International Journal of Engineering Science Invention ISSN (Online): 2319 –6734, ISSN (Print): 2319–6726 http://www.ijesi.org Volume 5 Issue 6|| June 2016 || PP.06-1

[2] Harari, O.: (2002) Colin Powell: Los secretos para ser un líder. McGraw-Hill/Interamericana de España, S.A.U. Madrid.

[3] Drucker, P.: (2018) Eficacia ejecutiva. Editorial Conecta. Barcelona.

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Los retos europeos del nuevo Gobierno español

La llegada de D. Pedro Sánchez Pérez-Castejón a la presidencia de España le sitúa en un escenario político de enorme complejidad tanto dentro del ámbito nacional como europeo. Los problemas nacionales españoles son de sobra conocidos, sin embargo, existen otras amenazas muy alejadas del foco público que ponen en peligro diversos sectores estratégicos como son la aviación y el sector turístico.

Con respecto al primero, desde hace algún tiempo los principales grupos europeos del sector aéreo han iniciado una ofensiva secreta que amenaza con estallar en una guerra abierta. El desencadenante es el brexit y la oportunidad que han visto algunos agentes de poner contra las cuerdas a IAG[1][2], holding angloespañol propietario de British Airways, una de las joyas de la corona británica. Del conglomerado también cuelgan la irlandesa Aer Lingus, las españolas Iberia y Vueling, y la joven Level, todas ellas con riesgo de impacto del brexit si se determinara que IAG es inglesa.[3]

El Brexit presenta dos problemas que tendrán un impacto negativo en España. En primer lugar, plantea problemas de acceso al mercado de aviación dentro de la Unión Europea y por otro, la capacidad para realizar transporte aéreo de las compañías aéreas cuya propiedad y control quede total o parcialmente fuera del territorio comunitario. En esta línea, a partir de marzo de 2019 las compañías comunitarias perderán los derechos para realizar vuelos hacia, desde o dentro Reino Unido.[4] En otro orden de cosas, las aerolíneas británicas perderán todos los derechos de vuelo que la Unión Europea ha negociado con terceros países, además de los acordados con naciones individuales de la UE, una vez que Reino Unido salga del bloque.[5] No obstante, en lo que se busca una solución razonable se podría llegar a un acuerdo con Reino Unido para establecer un periodo transitorio y en función de los términos del mismo, ampliar la situación actual hasta diciembre de 2020. El papel de España será determinante en este punto y deberá utilizar toda su influencia política para evitar que este sector estratégico se vea gravemente afectado.

El Reino Unido desempeña un papel vital dentro de la industria de la aviación de la UE, representando más de la cuarta parte del transporte de pasajeros anual dentro del bloque. Globalmente, el Reino Unido ostenta el tercer sector más grande de la aviación, detrás de los E.E.U.U. y de China.[6]

En los dos primeros meses de 2018 el número de turistas que visita España aumenta un 3,9% y supera los 8,3 millones.  Los principales países emisores en lo que va de año son Reino Unido con cerca de 1,7 millones de turistas y un descenso del 3,1 % respecto a los dos primeros meses de 2017), Francia (con más de un millón de turistas y un descenso del 2,2%) y Alemania (también con más de un millón de turistas y un aumento del 3,5%).[7] Por otro lado, no debemos olvidar que Inglaterra es un aliado militar y ha prometido cooperar en la defensa europea.[8]

La Comisión Europea, el negociador del Brexit para los 27 socios de la UE, dice que Gran Bretaña se enfrenta a tres opciones para relaciones a largo plazo en materia de aviación con el bloque, basándose en las líneas rojas del Gobierno Británico, el resultado más probable es que no tengan mayor acceso del que tiene EE.UU.[9] Por este motivo, es cardinal que el gobierno del presidente Pedro Sánchez desarrolle iniciativas eficaces y fomente una negociación y adopción de un ATA  entre Reino Unido y la EU que permita que las compañías aéreas sigan operando entre España y Reino Unido vencidos los plazos del Brexit.

En esta vía, el acuerdo que en materia de transporte aéreo se alcance debería ir en la línea de acceso amplio a los mercados de ambas partes. Para España esto es vital porque según consta en el registro de tratados de servicios aéreos de la OACI[10], sólo hay tres estados de la UE que no tienen convenio bilateral con Reino Unido: España, Luxemburgo y Chipre, por lo que la utilización de acuerdos bilaterales como base jurídica para el mantenimiento de la actividad aérea actual sería imposible y bastante improbable para los que los tienen, ya que son acuerdos muy antiguos y están obsoletos.

En este sentido ante un escenario donde hay una ausencia de acuerdo bilateral o modificación normativa, las compañías afectadas deberían realizar cambios en sus estructuras corporativas con la finalidad de cumplir las disposiciones de propiedad y control que requerirían significativos  cambios organizativos y lógicamente de capital.

Con respecto a las compañías aéreas españolas del grupo IAG bajo el régimen actual del Reglamento 1008/2008 perderían su licencia de operador español tras el Brexit. Sin embargo, se debe subrayar que en el supuesto de restablecimiento de un nuevo acuerdo bilateral entre ambos países, la compañía más beneficiada sería British Airways, que podría seguir operando en España, mientras que Iberia y Vueling no podrían mantener sus rutas de navegación, ni en España ni en la Unión Europea, al perder sus licencias de operador comunitario.

En este punto el Gobierno español debe considerar impulsar enérgicamente la modificación de Reglamento 1008/2008 para permitir una mayor participación de inversión extranjera en las compañías europeas pues el transporte aéreo (aviación) es un contribuyente importante a la prosperidad económica global. Es un motor de desarrollo económico, social y cultural en todo el mundo y ha cambiado totalmente cómo viajamos e interactuamos y hacemos negocios con los demás, [11] ya que proporciona la única red de transporte rápido en todo el mundo, que hace que sea esencial para el negocio global. Genera crecimiento económico, crea puestos de trabajo y facilita el turismo y el comercio internacional. Sería difícil imaginar un mundo sin aviación.[12]

[1] http://www.iairgroup.com/phoenix.zhtml%3Fc%3D240950%26p%3Daboutoverview

[2] Nota: IAG son tiene 63.000 personas en nómina en distintos países, y una flota de 546 aviones al servicio del transporte interior y la conexión de Europa con el resto del mundo.

[3]Magariño, J.F.: (2018) “IAG defiende su españolidad para capear los riesgos del ‘brexit”.  Cinco Días 28 de febrero https://cincodias.elpais.com/cincodias/2018/02/26/companias/1519669018_946651.html

[4] https://www.seguridadaerea.gob.es/media/Migracion/PDF/88442/50714.pdf

[5] https://es.reuters.com/article/topNews/idESKBN1E71WY-OESTP

[6] Warner, J.: (2018) How will Brexit impact airlines and the wider aviation industry? https://www.ig.com/en-ch/shares-news/how-will-brexit-impact-airlines-and-the-wider-aviation-industry–180316

[7] http://www.ine.es/daco/daco42/frontur/frontur0218.pdf

[8]Mance, H.: (2017) UK pledges EU defense co-operation after Brexit. https://www.ft.com/content/60d55cb0-970f-11e7-b83c-9588e51488a0

[9]Stearns, J. & Katz, B.: (2018) Aviation Industry Braces for Brexit With CEOs Divided on Fallout. 11 de marzo. Bloomberg https://www.bloomberg.com/news/articles/2018-03-11/aviation-industry-braces-for-brexit-with-ceos-divided-on-fallout

[10] https://www.icao.int/sustainability/Pages/Doc9511.aspx

[11] https://www.icao.int/environmental-protection/Documents/Rio+20_booklet.pdf

[12] https://www.icao.int/sustainability/Documents/AVIATION-BENEFITS-2017-web.pdf

 

Destacado

El peligro de los Smart Cities

Introducción

En la actualidad el ciudadano se encuentra en un constante proceso de adaptación a los vertiginosos cambios producidos por las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC),  responsables de la profunda transformación social. La comunidad global que se está creando como producto de estos cambios se conoce como Sociedad Digital.

En este sentido los continuos avances tecnológicos están dirigiendo la economía digital. La tecnología digital muestra un crecimiento espectacular en capacidad y precio-ejecución. Por ejemplo, el ancho de banda y tráfico en Internet, la velocidad de los procesadores y capacidad de almacenamiento. Este ritmo de crecimiento ha sobrepasado cualquier otra tecnología.[1]

“Las tecnologías más disruptivas en dicho campo son, entre otras: las tecnologías asociadas a la movilidad, el computo de la nube, el manejo de cantidades ingentes de datos- “Big data”- que hace posible el medir, procesar y actuar en tiempo real, así como, hacer viable el análisis de dichos datos, el M2M-Machine to Machine- que interconecta máquinas entre sí y posibilidad de la automatización de los procesos, las redes sociales, las tecnologías asociadas a los nuevos modos de aprender y llevar a cabo trabajo en comunidades, generándose una cultura y sociedad colaborativas, y, naturalmente, las tecnologías de redes ultrarrápidas y de gran capacidad tanto móviles como fijas, es decir la conectividad que interconecta todo”.[2]

Parece ser que las claves de la Sociedad del futuro serán la integración y pensamiento colectivo o reflexión conjunta. Desde una perspectiva global, las ciudades y la industria están desarrollando herramientas operacionales coherentes para optimizar y administrar el territorio urbano y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Estas herramientas son la traducción práctica de una comprensión más profunda de interdependencias y sinergias entre sectores tales como el transporte, energía, planificación urbana, desarrollo económico, medio ambiente, salud y otros. Esta tendencia significa que el concepto de “Smart city” no es solamente una palabra clave.[3]

¿Qué es un Smart City?

No existe una definición universalmente aceptada para “Smart City”. A lo más que se puede aspirar por ahora es a formular definiciones operativas pues los intentos de delimitar el concepto pueden diferir significativamente en el énfasis.[4] En esta línea, algunos han descrito al “Smart City” como un concepto caótico.[5]

Gran parte del debate se centra en el uso de tecnologías de información y comunicación para abordar los problemas urbanos. Esto podría limitarse a pensar sobre cómo la Web 2.0 o las redes sociales pueden ayudar a las autoridades locales para proporcionar servicios de manera más eficiente y responsable. También puede explorar cómo la unión de diferentes fuentes de datos puede facilitar nuevas formas de comprender y abordar temas urbanos o generar nuevos tipos de servicios urbanos. O podrían centrarse en el potencial del Internet de las Cosas y las redes de sensores para ayudar a afrontar problemas tales como la gestión de la contaminación o el tráfico aéreo, asimismo es un instrumento que las industrias inteligentes deben desarrollar y promover porque puede constituir la base para el desarrollo financiero en la economía urbana del Siglo XXI.[6]

En este aspecto, muchas definiciones intentan apresar diversas facetas del debate. Por ejemplo, “una ciudad es inteligente cuando las inversiones en capital humano, social, tradicional (transporte) y moderna infraestructura de la comunicación (TIC) fomenta el crecimiento económico sostenible y una alta calidad de vida, con una gestión prudente de los recursos naturales, a través de la participación del Gobierno”.[7]

Quizás la evolución gradual del concepto de Smart City nos sitúa en la senda de la “Tercera Revolución Industrial”[8], donde se persigue la fusión de las tecnologías de Internet con las energías renovables. De acuerdo a Rifkin, en el futuro las viviendas, oficinas y fábricas, producirán su propia energía verde y compartirán  unas con otras una “Internet energética”, del mismo modo en que ahora creamos y compartimos información en línea.

La lógica de este pensamiento estriba en que el modelo socioeconómico actual debe cambiar antes de que los recursos se agoten. Pues los grandes desafíos de los Smart Cities serán la sostenibilidad medioambiental y la economía aunque sacrificando la privacidad y amenazados por los riesgos de la seguridad al multiplicarse los puntos de acceso.

 Es innegable que la ciudad es una unidad de apoyo básico del crecimiento económico de la innovación, el progreso social, la cultura, el conocimiento y de la diversidad dentro de un País. Sin embargo, detrás de este pensamiento de que los recursos naturales son finitos y la convergencia de los efectos del crecimiento demográfico y cambio climático, ¿existe otra finalidad que la población desconoce?

Posiblemente, ya que la amenaza a la calidad de vida y estabilidad económica social sin precedentes exige la modificación drástica del comportamiento de la ciudadanía.[9] No se puede concebir un Smart City sin los ciudadanos que viven y trabajan en la urbe, pues son el impulso y esencia de la ciudad. Por este motivo, el coordinador de un estudio titulado “La tendencia inteligente de las ciudades españolas” elaborado por el Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación (COIT), reconoce que  “muchos proyectos de Smart city no prosperan en las ciudades debido a los volúmenes de habitantes sobre los que hay que trabajar y a los presupuestos disponibles”.[10] Este comentario es por lo menos curioso por sus connotaciones.

En este punto lo que sí puedo afirmar es que el “Smart City” parece ser un paraguas conceptual que agrupa las ciudades con sus diferentes apellidos (digitales, innovadoras, sostenibles, verde, del conocimiento,  y otros).

Esto me hace pensar que la problemática subyace en que cada ciudad es única con un desarrollo histórico propio que produce unas características actuales que condicionarán las dinámicas futuras. Por tanto, la evolución del concepto de ciudad inteligente dependerá de una mezcla compleja de tecnologías, factores sociales y económicos, la estructuración y organización de la gobernanza y las motivaciones o impulsores empresariales y políticos.

Política pública y smart cities

La implantación o la puesta en marcha de una ciudad inteligente dependen de la política pública de cada Estado o administración local. Al carecer de una definición universalmente consensuada sobre el concepto de política pública, como definición operativa considero que incluye un proceso de toma de decisiones y resultados o determinaciones de especial resonancia respaldadas por los poderes coercitivos del estado. En su núcleo, la política pública es una respuesta a un problema percibido.[11] De esta manera, el concepto de gobernanza actual surge dentro de un proceso de globalización en el cual aparece una  idea  de  gobierno  distinta  a  la  que  habíamos  conocido  hasta  ahora.  Se  ha producido un cambio social que ha provocado la necesidad de colaboración entre el sector público y el sector privado, creando redes capaces de atender las necesidades de la sociedad.[12]

En esta vía la gobernanza es una variable global clave que abraza al resto como subcategorías. Dentro de estas categorías se han identificado ocho factores críticos dentro de las iniciativas de Smart cities que son importantes para analizar y comprender la gobernanza de las ciudades inteligentes: a) administración y organización;  b) tecnología; c) gobernanza; d) contexto de la política; e) personas y comunidades; f) economía; g) infraestructura incorporada y h) entorno natural. Estos factores pueden ser muy útiles en el momento de examinar cómo un gobierno local concibe y persigue iniciativas de las ciudades inteligentes, y más aún innovaciones en gobernanza y política pública.

Evaluar los factores de sostenibilidad y habitabilidad así como factores internos y externos que afectan al diseño e implantación de las iniciativas de los Smart cities constituyen un marco de análisis adecuado. En vez de producir un conjunto de componentes para clasificar las ciudades inteligentes, el marco de trabajo y enfoque en la gobernanza permite caracterizar las iniciativas de diseño del Smart city, cómo las iniciativas son implantadas y cómo afrontar nuevos desafíos.

El impacto de los Smart cities

Desempleo

Uno de los grandes desafíos de las ciudades inteligentes es la desorganización del mercado laborar. La aparición de tecnologías disruptivas está haciendo que desaparezcan muchos empleos. Esta situación requiere el rápido reciclaje hacia las habilidades que el siglo XXI requiere para que las personas mantengan su empleo. Surgen nuevas formas de trabajo que sustituye a las tradicionales. Por lo que el reto de la ciudad es hacer la transición lo menos traumática posible renovando y analizando las opciones rápidamente. Si la ciudad no reacciona ágilmente experimentará paro de larga duración sin dejar dinero para abordar los problemas sociales.

Desigualdad de ingresos

Los beneficios de la informatización sobre el trabajo humano serán agenciados por los dueños de compañías, edificios, máquinas y ordenadores que verán una productividad más alta. El trabajo humano se convertirá en un factor menos relevante, por lo que la presión para aumentar salarios que disminuyen como resultado las desigualdades entre las personas se puede acrecentar si no se toman medidas compensatorias.

Embotellamiento

No adaptarse al cambio significa correr el riesgo de limitar el flujo de datos o recursos de la red. Un cuello de botella de la red se refiere a una condición discreta en que el flujo de datos es limitado por el ordenador o recursos de la red. El flujo de datos se controla según el ancho de banda de varios recursos del sistema. Si el sistema de trabajo en una red es entregar un mayor volumen de datos que lo que soporta por la capacidad existente de la red, se producirá un cuello de botella de la red.

Seguridad y privacidad

Debido a que las ciudades inteligentes estarán altamente digitalizadas, caracterizadas por un elevado volumen de almacenamiento de datos e ingentes cantidades de objetos físicos con una conexión a Internet es posible que se aprovechen de estas posibilidades con propósitos criminales. En este sentido, casi todos los aspectos de nuestra vida personal son capturados en datos digitales almacenados en algún lugar del ecosistema digital. Desde los datos sobre nuestras compras y pagos, localización y movimientos geográficos, historiales médicos, las páginas web que visitamos hasta las películas y series que vemos, la música que escuchamos, fotos en la nube. En fin, virtualmente cualquier aspecto de nuestra vida que deje una huella digital.

El segundo desafío a la seguridad y privacidad es el hackeo de los objetos conectados. Con el Internet de las Cosas, todo tipo de máquinas se conectan a Internet mientras que el papel de los seres humanos disminuye sustancialmente. De acuerdo a los artífices del movimiento de los Smart cities esto generará un notable aumento en la productividad. Sin embargo, la desventaja es que los objetos conectados son vulnerables a ser hackeados. Aunque para muchos objetos los riesgos de ser hackeados son limitados, los objetos que representan una parte vital de las infraestructuras están en peligro. Por ejemplo, hackear el sistema de control de aeronaves, plantas de energía nuclear, marcapasos, coches autodirigidos y muchos otros aparatos que pueden interrumpir sistemas vitales. Esto va mucho más allá de los famosos wiki leaks sino que se convierte en un peligro de muerte.

También están los crímenes del futuro. La digitalización creciente provoca un cambio de paradigma en el crimen. Una de las características de la criminalidad del futuro es que su adaptabilidad es casi ilimitada. Tradicionalmente, la delincuencia siempre fue restringida por barreras físicas. El número de víctimas que podía hacer un atracador estaba reducido por limitaciones geográficas. Cuando la escena del crimen se traslada desde el mundo físico al mundo digital, ya no existen estas limitaciones y la delincuencia se convierte muy adaptable. Por primera vez en la historia, una organización criminal puede robar a cientos de millones de personas en un solo golpe. En este punto, “más conexiones a más dispositivos significan más vulnerabilidades. Si controlas el código, controlas el mundo”.[13]

En esta línea, la Directiva NIS (Network and Information Systems), aprobada el 9 de julio de 2016, es el primer intento serio de la Unión Europea para hacer frente al reto de la ciberseguridad en el contexto actual en el cual es constante la preocupación por la seguridad en el ciberespacio, especialmente tras los cada vez más frecuentes incidentes de seguridad que se producen protagonizados en muchos casos por agentes gubernamentales al servicio de Estados. Este desafío no incluye solo incrementar la ciberseguridad de las personas, empresas y operadores de la red, sino también de las infraestructuras críticas, las redes de las Administraciones públicas, las infraestructuras y sistemas militares, o bien la actividad económica. A todos estos ámbitos se une ahora la utilización del ciberespacio como vector de desestabilización política e institucional. Su aprobación supone una serie de nuevas obligaciones muy relevantes tanto para los Estados miembros, como para ciertos actores que, en realidad, incluyen a la mayoría de los principales agentes económicos, en sectores tan relevantes como la energía, la banca o la sanidad. Además, los Estados deberán adaptar sus estructuras administrativas a estas nuevas obligaciones. En definitiva, el ciberespacio se ha convertido ya en el lugar en el cual se va a decidir en gran medida la prosperidad y seguridad de los países en el futuro próximo.[14]

Por último está la resiliencia[15]como desafío para hacer la infraestructura digital y soluciones inteligentes más resistentes. Inevitablemente una de las consecuencias de la digitalización es la creciente dependencia en tecnologías digitales. Si las infraestructuras digitales vitales fallan o se ven comprometidas por ataques maliciosos, los resultados pueden producir serios trastornos sociales y económicos. En esta senda es fundamental garantizar la continuidad de los servicios críticos como electricidad, agua, comunicación, transportes y otros que cada vez más dependen de tecnología inteligente. Además, la capacidad de respuesta es otro factor a potenciar. Los servicios críticos como el transporte pueden ser interrumpidos por accidentes de tráfico. Un Smart city resiliente puede minimizar el impacto de tal accidente y recuperarse lo más rápido posible. Esto es viable si se detecta el incidente en tiempo real, despachando automáticamente a los servicios de emergencia a la vez que se desvía el tráfico. El manejo de crisis es esencial en la capacidad de respuesta. Es vital en las primeras etapas de la crisis analizar información precisa para poder tomar decisiones adecuadas. Una ciudad inteligente puede apoyar al gobierno local en el manejo de una crisis proveyendo información detallada y una visión profunda, precisa y en tiempo real. Estas herramientas de análisis pueden ayudar a calcular los efectos de las distintas decisiones y estrategias posibles.

 El Futuro

Los desafíos de eficiencia y seguridad que producen la transformación hacia el Smart City variarán de acuerdo a la localización geográfica, sector de infraestructuras y sistemas de tecnología de la información de cada ciudad, por lo que las urbes deberán tomar en consideración sus características muy particulares mientras mejoran sus sistemas.

Sin embargo, ToTB[16] después de repasar los datos económicos para impulsar los Smart cities alrededor del mundo con un presupuesto estimado de unos 420 billones de dólares, observar la combinación de tecnologías como Internet de las cosas, robótica social, economía compartida, plataformas digitales, medios sociales, big data, inteligencia artificial, drones, energía renovable, impresión 3D, crowd sourcing, blockchain, la nube, movilidad, Co-creation, ludificación y otros, sólo puedo vislumbrar un lado oculto de este movimiento que puede convertirse en una amenaza al sistema de vida actual.

Este desarrollo tecnológico pone de manifiesto unas tendencias que pueden dividirse en varias fases. La primera fase es la tecnología que los ciudadanos pueden manipular como son los móviles y tablets que facilitan operaciones que antes realizábamos creando una atrofia de nuestras capacidades. Esto provoca una especie de adicción a estos aparatos.

La segunda fase es la tecnología que llevamos puesta como gafas de realidad virtual, bluetooth, relojes inteligentes, pulseras de actividad para hacer deporte, gafas de google, gafas de reconocimiento facial[17], y otros. La tercera fase introduce los microchips implantados para controlar a los trabajadores[18] que en teoría tiene como objetivo sustituir no sólo a las tradicionales tarjetas electrónicas, sino también a los identificadores digitales y oculares. Por último, la cuarta fase pretende que una vez estén implantados los microchips todos los ciudadanos estarán conectados a la nube por medio de la tecnología 5G.

Esta prospectiva[19]me hace pensar que si no hay unos controles adecuados y cargados de ética, podríamos enfrentarnos a una amenaza al derecho básico de libertad. No sé si esta visualización se cristalizará, sin embargo, los responsables de Intel auguran que para el 2020 microchips en el cerebro controlarán los ordenadores.[20]

En definitiva, la evolución tecnológica no es mala y puede ayudar al ser humano a dar un salto cuantitativo y cualitativo para impulsar su calidad de vida y cambiar la manera en la que nos relacionamos con el entorno. No obstante, los pasos que demos deben ser bien calibrados no sea que los presagios de Orwell se conviertan en realidad.

[1] Deloitte (2015) Smart Cities. How rapid advances in technology are reshaping our economy and society. Pág 4.

[2] Sánchez Ramos, I.: (2017) Las “Smart Cities”: Un nuevo paradigma. Aspectos éticos. Tesis Doctoral. Universidad Rey Juan Carlos.

[3]  European Cities and Regions Networking for Innovative Transport solutions (2015) Polis policy paper: Sustainable Urban Mobility and the Smart City. Scope-Finance-Community Building.

[4] Albino, V.; Berardi, U; Dangelico, R.M.: (2015) Smart Cities: Definitions, Dimensions, Performance and Initiatives, Journal of Urban Technology, 22. 1, 3-21.

[5] Hilton, S. & Marsh, A.: (2017) Shaping successful smart cities. Relfections on the APPG Smart Cities’ Top Tips for City Mayors. University of Bristol. December.

[6] Ibídem.

[7] Caragilu, A, Del Bo, C., & Nijkamp, P.: (2011) Smart Cities in Europe, Journal of Urban Technology , 18, 2, 65-82.

[8] Rifkin, J.: (2011) La Tercera Revolución Industrial: Cómo el poder lateral está transformando la energía, la economía y el mundo. Colección Estado y Sociedad. Editorial Paidós.

[9] High-level Panel on Global Sustainability, ONU, Enero 2012, Resilient People, Resilient Planet: A future worth choosing.

[10] Sempere, P.: (2018) “Las pequeñas ciudades también pueden ser “smart cities”. CincoDías. Fortuna. Directivos/Estilo de vida, Pág 25. Miércoles 31 de enero.

[11] Birkland, T.: (2001) An Introduction to the Policy Process. Armonk, NY: M.E. Sharpe.

[12] Pulido,  M.  C.: (2014) Metodología  para  la  implantación  de  la  gobernanza  como herramienta de gestión de destinos turísticos. Tesis Doctoral. Universidad de Jaén, Jaén.

[13] Goodman, Marc.: (2015) Future Crimes: Everything Is Connected, Everyone Is Vulnerable and What We Can Do About It. Editorial Doubleday. 24 Feb 2015

[14]Millas Moret, V.: (2017)  Aspectos relativos a la incorporación de la Directiva NIS al ordenamiento jurídico español. Instituto Español de Estudios Estratégicos. 21/2017 3 de marzo 2017.

http://www.ieee.es/contenido/noticias/2017/03/DIEEEO21-2017.html

[15] Definición operativa: La capacidad para prepararse para o adaptarse a condiciones cambiantes, y resistir y recuperarse rápidamente de los trastornos debido a ataques deliberados, accidentes o amenazas naturales.

[16] ToTB= Think of The Box es pensar fuera de la caja, pensar diferente, poco convencional o desde una nueva perspectiva. Es el pensamiento inteligente, novedoso o creativo que marcará el futuro.

[17] Fontdeglòria, X.: (2018) La policía china usa gafas con reconocimiento facial para identificar a sospechosos. El País. 8 de febrero. https://elpais.com/internacional/2018/02/07/mundo_global/1518007737_209089.html

[18] Bermejo, D.: (2017) Así funcionan los microchips implantados para controlar a los trabajadores. El Mundo. 3 de marzo. http://www.elmundo.es/f5/comparte/2017/03/09/58c03226e5fdea01398b4595.html

[19] Ciencia que se dedica al estudio de las causas técnicas, científicas, económicas y sociales que aceleran la evolución del mundo moderno, y la previsión de las situaciones que podrían derivarse de sus influencias conjugadas.

[20] Gaudin, S.: (2009) Intel: Chips in brains will control computers by 2020. Brain waves will replace keyboard and mouse, dial phones and change TV channels. Computer World. Nov 19. https://www.computerworld.com/article/2521888/app-development/intel–chips-in-brains-will-control-computers-by-2020.html

 

Destacado

El Brexit y el futuro de Europa

Escenario socioeconómico y político

La UE ha ofrecido una continuación del status quo de Reino Unido después del Brexit hasta finales de 2020.[1] Durante este período Inglaterra seguiría sometido a todas las obligaciones de un miembro de la UE; tendría que seguir pagando las contribuciones, garantizar la libertad de movimiento y seguiría siendo un miembro del mercado único. Sin embargo, perdería sus derechos de voto en la UE, lo que significa que su estado sería similar al de Noruega.[2]

Después de la decisión británica de abandonar la UE, ninguno de los ex socios tiene interés en una separación que disminuya tanto su influencia como el equilibrio del poder económico europeo frente a otros bloques económicos de alcance global. No debemos olvidar que Inglaterra tiene una gran influencia geopolítica en Europa y en el ámbito mundial.[3] Por este motivo, existen áreas estratégicas que se deberán proteger en la búsqueda de ese equilibrio como por ejemplo tener un consenso en cuanto a la capacidad de control de ambos ex socios sobre la movilidad laboral. En esta línea, la banca global desea seguir teniendo la capacidad para transferir trabajadores entre Reino Unido y los estados miembros después del Brexit. En el futuro se utilizará el término “intra-company transfers” al referirse a  trabajadores transferidos dentro de la misma compañía entre Reino Unido y la Unión Europea.[4]

Al no participar en las decisiones supranacionales de la UE se deberá considerar otro marco o estructura de colaboración, sobre todo en áreas como los bienes, servicios, movilidad de capitales y movilidad laboral temporal. Uno de los desafíos del Sistema de inmigración británico será registrar unos tres millones de ciudadanos europeos que viven, trabajan y estudian en Inglaterra. [5] Por otro lado, se debe trazar un plan para salvaguardar la homogeneidad de un mercado profundamente integrado.[6]­ˉ[7]

No debemos olvidar que a pesar de su salida, el Reino Unido tendría un decir en algunas políticas de la UE, por lo que seguiría siendo una máxima autoridad formal con la Unión. Esta situación política se traduce en una Europa con un círculo interno en el que inevitablemente los británicos participarán. Desde esta perspectiva el Brexit no impedirá una estrecha relación de cooperación entre el Reino Unido y la UE.[8] Existen muchas amenazas comunes como la inmigración ilegal, la lucha antiterrorista y Rusia. En el último punto, el compromiso con la seguridad y defensa de los británicos es incuestionable pues desde un punto de vista estratégico es también su continente.[9] Además, de tener una industria potente en ese ámbito, con empresas como British Aerospace, presencia importante en Airbus y otros proyectos paneuropeos, los lazos a nivel industrial con la UE sobre estos proyectos no son fáciles de disolver sino que deberán reforzarse en cierta medida. Claro, sólo si los líderes europeos son capaces de ver más allá de las heridas abiertas por el Brexit.

Escenario Agrícola

En el tema agrícola preocupa muchísimo lo que sucederá entre la Política Agrícola Común y el Brexit como revela un estudio reciente sobre las implicaciones del Brexit en el sector agroalimentario y la PAC: Asuntos Institucionales, presupuestarios y de comercio.[10]

En primer lugar, repasemos qué es la PAC de la Unión Europea. Algunos pueden argumentar que en ciertos aspectos se trata de una política a todas luces disfuncional e insuficiente para alcanzar los objetivos marcados o que los logra a un coste exorbitante para los estados miembros. No obstante, esta área es una piedra angular de la UE representando el 40% de su presupuesto y los agricultores dependen de la misma para su supervivencia.[11]ˉ[12]

Cuando el Tratado de Roma estableció el Mercado Común Europeo en 1958, la intervención del estado fue una característica importante de la agricultura en los seis Estados miembros fundadores. Si el principio de libre circulación de mercancías se aplicaría a los productos agrícolas, las políticas de apoyo nacionales que eran incompatibles con el mercado común tuvieron que ser transferidas a nivel europeo.

También se creía que la agricultura como un sector tenía características muy distintivas. La producción se ve afectada considerablemente por el clima y esto lleva a la sobreproducción o escasez.[13] Los precios pueden ser muy volátiles, especialmente para productos básicos comercializados a nivel mundial. Por esta razón los objetivos fundamentales de esta política no han variado desde el Tratado de Roma.

Se trata de cinco puntos esenciales consisten en aumentar la productividad agrícola promoviendo el progreso técnico y garantizando la utilización óptima de los factores de producción, en particular del trabajo; asegurar un nivel de vida equitativo para los agricultores; estabilizar los mercados; asegurar la disponibilidad de suministros y garantizar precios razonables para los consumidores.[14]

Desafortunadamente, algunos de estos objetivos son contradictorios. Por ejemplo, la protección de ingresos de los agricultores erigiendo barreras arancelarias elevadas contra productos importados desde el exterior de la EU incrementa los precios para los consumidores. También el avance de la productividad agrícola depende no tanto de acciones de la UE sino también de los avances tecnológicos y mejoras en la base de conocimientos de los agricultores.

La manera en que se ha implementado la política pública ha cambiado con el tiempo. En un principio, los agricultores fueron apoyados por un sistema de compra de intervención. Esto significa que se fijaba un precio base para un producto en particular y los agricultores podían vender cualquier excedente en una tienda de intervención donde se podría mantener hasta que se vendieran al precio previsto siempre que cumpliera con las normas básicas de calidad.

Esto alentó a los agricultores a producir más de lo que hubieran hecho de no mediar esa circunstancia, particularmente los productos para los que no había una creciente demanda. Las existencias en tiendas de intervención denominadas como “montañas de mantequilla” o “lagos de vino” entonces se acumularon.[15]

La UE enfrentó el problema de la eliminación de estas reservas. Una manera de hacerlo era proporcionar subsidios a los exportadores para vender los excedentes en países fuera de la UE. Sin embargo, esto provocó guerras comerciales con países como Estados Unidos, que también comenzó a subvencionar a sus exportaciones.[16] También socavó a los productores en los países en desarrollo que no pudieron competir con las reservas, como por ejemplo, la leche desnatada en polvo abaratada en sus mercados internos. Las subvenciones a la exportación ahora se están eliminando, pero la UE conserva barreras arancelarias elevadas contra las importaciones, especialmente en sectores como el cárnico y productos lácteos.

El apoyo a los agricultores ahora se encuentra en la “Columna 1” que cubre las subvenciones generales a través de un pago básico. [17]  Aunque los Estados miembros y sus regiones tienen alguna discreción en cómo se calcula este pago, se basa fundamentalmente en el tamaño de la granja y los pagos que ha recibido en el pasado. En algunos aspectos la PAC podría considerarse una política pública de bienestar para ayudar a pequeños agricultores en áreas remotas con pagos más elevados para las granjas en áreas de gran desventaja. Tales granjas también pueden beneficiarse de los pagos de la “Columna 2”, que son subsidios con fines específicos como esquemas agroambientales y de desarrollo rural. En el Reino Unido, los pagos de la “Columna 1”superan los pagos de la “Columna 2” en una proporción de aproximadamente 3:1.

La mayoría de los subsidios pagados por lo tanto, no están dirigidos a objetivos de política particular. Los ecologistas vienen argumentando que la PAC ha fomentado formas más intensivas de la agricultura en la UE con una mayor dependencia de fertilizantes y agroquímicos. Por lo que consideran que los suelos pueden dañarse y podría ocurrir una contaminación seria del agua.[18]

Los subsidios pagados bajo la PAC también han tenido el efecto de provocar aumentos especulativos de los precios del suelo, lo que dificulta la entrada de nuevos participantes en la industria a menos que sea a través de herencia. Por otro lado, la fuerza laboral está envejeciendo y esto no ayuda a la innovación.

Posibles consecuencias del Brexit

El Brexit puede generar un entorno de incertidumbre para los agricultores de Reino Unido. La agricultura es poco probable que sea una prioridad en las negociaciones posteriores a la salida de Reino Unido de la UE. Los subsidios de la “Columna 1” a los agricultores serían vulnerables ya que Hacienda británica siempre se ha opuesto a ellos y sería probable que aprovechara la oportunidad para eliminarlos gradualmente.

La principal queja de los agricultores (y no sólo en Reino Unido) sobre la política agrícola común (PAC) se refiere a los costes de transacción correspondientes en rellenar formularios que ven como la naturaleza excesivamente onerosa de algunos reglamentos. Sin embargo, los agricultores no deben esperar excesivo controles después de Brexit. En términos políticos, hay apoyo interno considerable de medio ambiente, conservación, bienestar animal, salud pública y grupos de consumidores para una regulación adecuada de la agricultura.

Los agricultores de Reino Unido se benefician hasta cierto punto de la cobertura política proporcionada por los agricultores en otros Estados miembros donde la agricultura es un porcentaje más alto del PIB o hay un fuerte apego cultural a la siembra como actividad.

Escenario futuro

Hasta ahora, la ideología ha sido la fuerza impulsora detrás de Brexit. Sin embargo, los factores económicos también influirán en la estrategia de negociación británica.

Los investigadores han calculado que el Brexit ya ha costado a Reino Unido alrededor del uno por ciento en el crecimiento económico en el año 2017. Al mismo tiempo, la inflación ha subido un tres por ciento, debido principalmente a la caída en el valor de la libra. Los salarios congelados significan que las condiciones de vida se están deteriorando para los empleados, y como muchos hogares británicos están fuertemente endeudados, existe el peligro de una ola de quiebras. Según algunos estudios, el Reino Unido ya está perdiendo más dinero como resultado del Brexit que lo que paga como contribuciones de EU. Se calcula la pérdida de aproximadamente 300 millones de libras (€ 338 millones, $412 millones) a la semana.[19]ˉ[20]

En términos generales considero que las riendas de Europa y por tanto el diseño y ejecución de su política pública no debe estar en manos de unos cuantos burócratas en Bruselas. Existe la necesidad urgente de un poder centralizado, sin embargo los mecanismos actuales han probado ser ineficaces. En esta vía, parece ser que los plazos para el establecimiento de un nuevo orden exige una gran transformación ya que después de que EEUU perdiera su posición como líder económico y militar, no podrá sostener su hegemonía sobre Europa que se sustenta en una alianza tácita con Inglaterra una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial.

Al no existir una fuerza aglutinadora capaz de atender las preocupaciones, inquietudes y expectativas de los europeos se crea una sensación generalizada de abandono en los ciudadanos por parte de las estructuras del Estado. Si los europeos reivindican hablar sobre temas tales como la inmigración hacia Europa y son clasificados como racistas o fascistas, sometiéndolos al régimen de lo políticamente correcto, es comprensible que graviten hacia canales de expresión (partidos) que articulen todas sus inquietudes o miedos. Sin embargo, el objetivo de estas nuevas organizaciones es desestabilizar la Unión Europea para imponer su percepción particular de la realidad. Sin embargo, los líderes europeos actuales arropados por la arrogancia y sin tener idea de las necesidades de la población se limitan a quejarse de los populismos cuando ha sido precisamente su burda simpleza la que ha creado estos movimientos. Una retórica babosa sobre la que resbalan arrastrando consigo al resto de Europa.

Finalmente, lo más preocupante es que el futuro de Europa dependerá de la capacidad de estos líderes para alcanzar un acuerdo adecuado con Inglaterra, entusiasmar al resto de estados miembros, atender y articular las preocupaciones e inquietudes de sus ciudadanos de una manera sincera.

Bibliografía
[1] Kirby, W.: (2017) “Britain to be on brink of Brexit by this time next year with trade phase SIGNED OFF”. https://www.express.co.uk/news/politics/895363/brexit-news-eu-uk-progress-christmas-2018-brexit-timeline-what-next
[2] https://www.regjeringen.no/en/dokumenter/work_programme_2017/id2536921/#intro
[3] Rothwell, J.: (2017) “Brexit Britain ‘wields most influence in Europe and is second only to US worldwide” http://www.telegraph.co.uk/news/2017/09/12/brexit-britain-wields-influence-europe-second-us-worldwide/
[4] Stewart, H.: (2017) “David Davis seeks to reassure City on transfer of workers after Brexit” https://www.theguardian.com/business/2017/nov/14/david-davis-seeks-reassure-city-transfer-workers-after-brexit
[5] Bevington, M.: (2018) “What will Brexit mean for the government’s immigration agencies?” http://ukandeu.ac.uk/what-will-brexit-mean-for-the-governments-immigration-agencies/
[6] http://www.europarl.europa.eu/RegData/etudes/BRIE/2017/602053/IPOL_BRI(2017)602053_EN.pdf
[7] http://aei.pitt.edu/33500/1/20110912122150_EipascopeSpecialIssue_Art8.pdf
[8] Demertzis, M. & Sapir, A.: (2017) “Brexit, phase two (and beyond): The future of the EU-UK relationship”. http://bruegel.org/2017/12/brexit-phase-two-and-beyond-the-future-of-the-eu-uk-relationship/
[9] https://www.rand.org/randeurope/research/projects/defence-and-security-after-brexit.html
[10] http://www.europarl.europa.eu/RegData/etudes/STUD/2017/602007/IPOL_STU(2017)602007_EN.pdf
[11] https://www.robert-schuman.eu/en/european-issues/0453-european-financial-outlook-2021-2027-which-budget-for-which-europe
[12] http://worldproducenetwork.com/agriculture-cornerstone-of-european-economic-reforms/
[13] https://www.eea.europa.eu/signals/signals-2015/articles/agriculture-and-climate-change
[14] http://ec.europa.eu/agriculture/50-years-of-cap/files/history/history_book_lr_en.pdf
[15] Fagge, N.: (2009) “EU’s ‘butter mountain’ costs taxpayers £236m”. https://www.express.co.uk/news/uk/81314/EU-s-butter-mountain-costs-taxpayers-236m
[16] Castle, S.: (2009) “Europe to Buy 30,000 Tons of Surplus Butter”. http://www.nytimes.com/2009/01/23/business/worldbusiness/23butter.html
[17] https://ec.europa.eu/agriculture/sites/agriculture/files/policy-perspectives/policy-briefs/05_en.pdf
[18] https://www.aardeboerconsument.nl/wp/wp-content/uploads/2008/11/10-07-29-Proposal-for-a-New-EU-Agr-and-Food-Policy-AT-J%E2%80%A6.pdf
[19]  Born B.; Müller G. &  Schularick, P.: ( 2017) “£300 million a week: The output cost of the Brexit vote”. http://voxeu.org/article/300-million-week-output-cost-brexit-vote
[20] Born, B.; Mueller G.; Schularick P & Sedlacek, P.: (2017) “The Economic Consequences of the Brexit Vote”, CEPR Discussion Paper No. 12454.

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Nationalism and Public Policy

Nationalism is a phenomenon that has been connected to various institutions and conditions from micro-level behavior about language use to macro-level processes such as globalization. However, researchers of nationalism have ignored its link to public policy. For instance, many publications surveying the field of nationalism studies pay no attention to public policy issues.[1] [2]

The relationship between nationalism and public policy remains largely unexplored. For this reason, focusing on the link connecting sub-state nationalism[3] and social policy, situations like the case of Catalonia or other European regions could probably be explained.

There are certain factors that can influence the behavior of specific populations. First of all social policy could probably condition the process of identity and nation-building organized by sub-state nationalism, and that nationalist movements typically trigger pressures for decentralization of social policy. Another argument in this context is that nationalism is not a societal force; it is also a political construction that reflects broad institutional legacies.[4] Thirdly, the historical sequence of nationalism and policy development may create institutional forces preventing the correspondence between policies and ethno-linguistic boundaries.

There are scholars that have underlined this important gap in the literature on nationalism while also affirming that in certain states with policies such as education and broadcasting will tend to be decentralized along with ethno-linguistic lines.[5] The strategy of creating linguistic policies in the educational system[6] has its reasoning in that the development of nations is based on the expansion and the enrichment of the local language and dialects and the respect of the local values and specificity.

The rationalization of the nationalist movement is that the invader has also created and encouraged a certain linguistic anarchy inside the community in order to weaken the local language, destroy the community own immune system and deepen its dependence to the powerful. [7] Therefore, the construction and expression of national identity at sub-state level is a process that relies upon references to distinct culture or history. At the heart of their campaign cultural distinctiveness in language serves as criterion for defining the national community and so specifying who should be included or excluded. Once the structure has been determine the political strategy of nationalism is to elaborate and promote cultural acts as a powerful reference of national identity with all the symbolic meanings and binding ties that it implies. In the case of Québec and Scotland national identities are strongly associated with progressive politics embodied by unique social programs, basically related to health care, education and income which the same way as culture is in the everyday life of citizens. We can say to some point that social policy represents a manifestation of the existence of a political community.

In Spain the Catalan nationalist movement has exerted influence on government public policy. According to researchers Catalan politicians have used nationalist sentiment to take over institutional power. The Catalan independence movement has other roots, as well as “the cultural or national foundation”. “Now, people who are of Andalusian origin, which came in the 60’s or even born abroad in South America or Africa, support independence. “According to certain politicians is because they have seen that the treatment Catalans receive is abuse”.  [8]

Obviously, the identity-generating and mobilizing potential of different policy areas is at the core of the political strategy. In this respect, nationalist movements on the whole have put considerable pressure on policy outcomes with the objective to influence societal perspectives on public policy.[9] Consequently, it creates a relationship between historical sequence and institutional development that result in policy change.

After social policy initiatives are controlled, the next step is to create a narrative of cultural oppressors in order to mobilize populations to gain political power, territorial autonomy and legal protections for language and culture. This situation generates a political dimension in which the relationship between state and region is based on financial resources. Nevertheless, it’s a short-lived understanding because nationalist movements seek decentralization of social policy, even if they risk facing enormous financial loss. In view of this scenario some regions frame their reference to nationalism and welfare state to the idea of solidarity.

Once the favorable political conditions have expanded their power and influence to the limit and relationships between societal and institutional forces are worn out, the final step for a nationalist movement is independence.

[1] Guibernau, M. and Hutchinson, J. (eds.) (2001) “Understanding Nationalism”. Cambridge: Polity Press.

[2] Conversi, D. (ed.) (2002) “Ethnonationalism in the Contemporary World. Walker Connor and the Study of Nationalism”. London: Routledge.

[3] Sub-state nationalism is the construction and expression of an identity, the definition of collective interests, and territorial mobilisation in one’s own province/region/state, separate from the interest of the nation and the common interest of all other provinces/regions/states.

[4] Béland, D and Lecours, A.: (2005) “Nationalism, Public Policy, and Institutional Development: Social Security in Belgium”. Journal of Public Policy, 25(2): 265–285.

[5] Erk, J.: (2003) “Wat We Zelf Doen, Doen We Beter; Belgian Substate Nationalisms, Congruence and Public Policy”, Journal of Public Policy, 23, 2, 201-224.

[6] Garvía, R., & Miley, J. T.: (2013). ‘Linguistic immersion’ and political conflict in contemporary Catalonia. European Journal of Language Policy, 5(1), 5–40. doi: 10.3828/ejlp.2013.2

[7] Aziz A.: (2016) “Language as a weapon of mass destruction”. http://themoroccantimes.com/2016/11/21623/language-as-a-weapon-of-mass-destruction.

[8]San Esteban, N.: (2016) “Por qué el separatismo catalán dobla al vasco según los nacionalistas”. https://www.elespanol.com/espana/politica/20160729/143736389_0.html

[9] Béland, D. and Hacker, J.S.: (2004) “Ideas, Private Institutions and American Welfare State Exceptionalism’’: The Case of Health and Old-Age Insurance’, International Journal of Social Welfare, 13, I, 42-54.

 

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Valores, política pública y diseño político

Aunque existe una relación estrecha entre los valores y la política pública, la misma no es abordada con claridad por los medios de comunicación dominantes porque pone en evidencia la asignación autoritativa de valores por parte del Estado.[1]

Evidentemente esta es una manifestación visible de la esencia de la política actual. En este sentido, la política pública representa los medios para asignar y distribuir esos valores.[2] Por esta razón es razonable cuestionarse: ¿de quiénes son los valores que los poderes coercitivos del Estado sancionan? La importancia de la pregunta es que pone el foco de atención sobre el núcleo de las relaciones de poder en nuestra sociedad. Pues aquellos que ejercen el poder político son capaces de construir una realidad que encaja con la política pública que proponen. El diseño político es quizás mejor comprendido como la política de definir objetivos o la política de categorización.[3]

Existen ejemplos simples que ilustran esta afirmación como es el cambio en la política pública una vez que una comunidad autónoma o corporación local cambia de “administrador” político. No obstante, estos son ejemplos muy elementales y sólo arañan la superficie del complejo engranaje de la influencia política ya que según Edelman, la política pública es impulsada normativamente y los formuladores de la misma manipulan el proceso político simbólicamente para alcanzar fines basados en los valores que defienden.[4]

En esta línea, dentro del diseño político se reconoce que la política pública es intencional aunque el fondo de la misma sea mucho más complejo y matizado que los postulados racionalistas. Por esta razón, en vez de identificar una meta (problema) intentando valorar qué hacer o que debe hacerse, el diseño político mira hacia el proyecto o arquitectura de la política pública. Desde esta perspectiva es más que un medio instrumental para un fin deseado, pues simboliza qué y a quién valora la sociedad.[5]

El diseño político y el proceso del mismo pueden arrojar luz sobre por qué ciertos resultados de interés particular son alcanzados o no, sin embargo es más revelador por lo que dice sobre quién tiene y quién carece de poder político. En este caso, la capacidad de tener un conjunto de valores respaldado por el poder coercitivo del Estado. La realidad parece ser que en el terreno político hasta la evidencia más científica tiende a utilizarse subjetiva y selectivamente, promovida y aceptada cuando respalda los postulados preexistentes sobre el mundo y cómo funciona, y es rechazada cuando se enfrenta a estos postulados.[6]

Los cargos con responsabilidad pública utilizan estos valores y símbolos en beneficio propio cuando formulan la política gubernamental. En vez de reflejar las necesidades sociales en el mundo político, según Edelman la acción de gobierno no se basa en una respuesta racional a los problemas sociales.[7] Por el contrario, se utilizan símbolos y lenguaje para perpetuar el status político y la ideología. El lenguaje es un medio para evocar interpretaciones favorables ya que las acciones tomadas por el Estado se basan en alternativas y explicaciones que promueven medidas favorables pero mantiene los problemas sin resolver. La construcción del escenario político pretende proteger los intereses inmediatos en un mundo imprevisible. Los responsables políticos mantienen el status quo definiendo los problemas de acuerdo con soluciones interesadas.[8]

En esta vía, si el proceso de política pública se basa en realidades e interpretaciones intersubjetivas, la pregunta obvia es: ¿Cómo se determina si una política es efectiva? Por otro lado, si el diseño de la política pública está impregnado de valores, símbolos y narrativas: ¿Qué efecto tiene sobre el grupo objetivo de tal política? En términos científicos el diseño político se convierte tanto en variable dependiente como independiente.

Todas estas observaciones no llevan a pensar que quizás el proceso de formulación de la política pública no sea democrático, sino deliberado y manipulativo y no una respuesta racional a los grandes problemas sociales. Ante este escenario la mayoría de los investigadores consideran que los propios científicos, los encargados de formular la política pública, analistas y otros partícipes deben implicarse más en explicar la diversidad de puntos de vista de los ciudadanos afectados por políticas particulares.[9]

En la búsqueda de una posible solución deberíamos fomentar la participación ciudadana directa en el proceso de formulación de la política pública, si bien introduciendo elementos de agilidad frente a la burocracia paralizante que domina los mecanismos actuales de la misma. La implicación ciudadana en el proceso puede reflejar los valores de la ciudadanía evitando así mensajes intencionados o no deseados que impidan la participación y eficacia de la sociedad civil.

[1] Nadel MV (1975) The hidden dimension of public policy: Private governments and the policymaking process. The Journal of Politics 37(1): 2–34.

[2] Easton, D. (1953).: “The political system: An inquiry into the state of political science”. New York, NY: Alfred A. Knopf.

[3] Stone, D.: (2005).: “Foreword.” In Deserving and Entitled: Social Constructions and Target Populations, ed. Anne L. Schneider and Helen M. Ingram, xi. Albany, NY: SUNY Press.

[4] Edelman, M.: (1964) “The Symbolic Uses of Politics”. Urbana, IL: University of Illinois Press.

[5] Lascoumes, P., & Le Galès, P.: (2007). Introduction: “Understanding public policy through its instruments”—From the nature of instruments to the sociology of public policy instrumentation. Governance, 20(1), 1-21.

[6] National Research Council.:(2012) Using Science as Evidence in Public Policy. Washington, DC: The National Academies Press. https://doi.org/10.17226/13460.

[7] Ibídem.

[8] Larimer, C.; Smith, K.: (2016) “Public Policy Theory Primer”. Third Edition. Westview Press.

[9] Fischer, F.: (1993).: “Citizen participation and the democratization of policy expertise: from theoretical inquiry to practical cases”. Policy Sciences 26 (1): 163-187.

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La política pública y los grupos de expertos

Los estados, las administraciones públicas, empresas privadas y ONG’s recurren a grupos de expertos[1] con la finalidad de asesorar a los formuladores de la política pública o enriquecer el debate público sobre complejas cuestiones normativas.[2]

Estas organizaciones han adquirido una importancia tal que los partidos políticos europeos han creado institutos y fundaciones internas con ese objetivo. En esta línea, el papel y función de los grupos de expertos les hace columpiarse entre el mundo académico y la política desde donde tienen como objetivo realizar una conexión entre el análisis político y la elaboración de la política pública.

También, existe una gran diversidad de los grupos de expertos en términos de su tamaño, ideología, recursos, la calidad y cantidad de producción analítica y espacio que ocupan. A pesar del éxito y estabilidad de los think tanks más conocidos como RAND, el Brookings Institute, Kaiser Family Foundation, Hoover Institution, Institute for Public Policy Research, Council of Foreign Relations o el Cato Institute, y en España el Centre for International Affairs (CIDBO), seguido de las fundaciones FRIDE y FAES, la mayoría de los laboratorios de ideas alrededor del mundo son organizaciones relativamente pequeñas[3].

Además del análisis de política pública, estas organizaciones también realizan una serie de actividades complementarias que le ayudan a amplificar su análisis y en ocasiones impulsar sus orientaciones en los círculos de decisión política. De esta manera, algunos think tanks se han convertido en valiosas herramientas de comunicación. Por este motivo, la heterogeneidad de sus actividades y funciones ha generado dificultades para definirles en su desarrollo, formas híbridas y propagación internacional. Un grupo de expertos puede variar en el espectro desde ser altamente académico o tecnocrático en su estilo hasta ser abiertamente ideológico, partidista o dedicado exclusivamente al ciudadano con muy variados estándares de calidad.[4]

La interacción de aplicar el conocimiento a los problemas de política pública se complementa a través de prácticas estratégicas para desarrollar vínculos de carácter consultivo con el Estado, industria o el público como intermediarios de análisis de la política pública. Por ende, el análisis de los think tanks no es simplemente un ejercicio intelectual que se manifiesta a través de comentarios de expertos o documentos sobre política pública. En cambio, el análisis de políticas también es propositivo, depende de la política de emprendimiento, fortalecimiento institucional y la competitividad de los think tanks en el mercado de las ideas.[5]

Esta concepción positivista y pluralista de grupos de expertos que compiten a nivel nacional e internacional en su defensa hacia los gobiernos y las organizaciones internacionales se complica por acuerdos como producto de su capacidad a plazo más largo de conformar el clima de opinión y desarrollar narrativas que estructuran la percepción del mundo y convicciones políticas.

En consecuencia, las estrategias que afectan directamente el curso de una disposición legislativa o la formulación de iniciativas normativas, deben ser consideradas en el tiempo junto con la influencia indirecta y sutil sobre los discursos de gobernanza.

En esta línea, una que las cuestiones más conflictivas relacionadas con los grupos de expertos es si tienen o no influencia sobre la política pública.[6] A pesar del crecimiento significativo de los “think tanks” no se benefician de un reconocimiento político automático.

Tratar de proponer análisis de políticas públicas a los responsables de las decisiones no equivale a un impacto inmediato en la próxima legislación acción del ejecutivo. Son pocos los grupos de expertos que hacen contribuciones fundamentales en la toma de decisiones de la administración pública local, regional o nacional. También son pocos los que ejercen una influencia notable sobre la reflexión política.

En cambio, es más apropiado verles como engranajes en los mecanismos más amplios de la gobernanza. Además, los informes e investigaciones de los think-tank no escapan a los desafíos ni la crítica de otros actores del conocimiento en las universidades y sus unidades de investigación, mientras que su existencia depende de si son ignorados o favorecidos por gobiernos, corporaciones y organizaciones internacionales cuando les plazca. Sin embargo, esto no significa que estas organizaciones carezcan de autoridad intelectual o influencia política.

Hay quienes piensan que la situación actual de los think tanks puede llevarles a dedicar menos tiempo a reflexionar, producir ideas e innovar por lo que podrían gravitar hacia politiquería y autopromoción.[7] En este sentido, pienso que existe un peligro en su papel esencial de movilizar el conocimiento, proponer justificaciones empíricas así como impulsar el cambio innovador. Por esta razón, el proceso creativo, la construcción de redes y comunidades a través de las cuales se nutren, difunden ideas y catalizan la acción[8] podría dejar de ser la piedra angular de su función.

El gran desafío de los think tanks será encontrar un equilibrio entre la financiación y su autonomía por lo que la tendencia seguirá siendo la búsqueda continua de recursos propios mediante socios individuales o jurídicos, venta de productos, financiación internacional, contratos de investigación[9] y filantropía de riesgo.

[1] Los grupos de expertos son conocidos por la masa como “think tanks”. Se trata de un laboratorio de ideas​ que frecuentemente son instituciones o equipos de expertos de naturaleza investigadora,​ cuya función es la reflexión intelectual sobre asuntos de política social, estrategia política, economía, militar, tecnología o cultura.

[2] MaGann, James G.: (2005) Think tank and policy advice in the US. Foreign Policy Research Institute. Philadelphia, Pennsylvania.

[3] Boucher, Stephen. et al.: (2004) Europe and its think tanks; a promise to be fulfilled. An analysis of think tanks specialized in European policy issues in the enlarged European Union, Studies and Research No 35, October, Paris, Notre Europe.

[4] Goodman, John C.: What is a Think Tank? http://www.goodmaninstitute.org/how-we-think/what-is-a-think-tank/

[5] Brans, M; Geva-May, I.; Howlett, M ed.: (2017) Routledge Handbook of Comparative Policy Analysis. 1 edition (11 May 2017)

[6] Rich, A.: (2004) Think Tanks, Public Policy, and the Politics of Expertise. Cambridge University Press.

[7] Samuelson, R.J.: (2014) The future of think tanks. https://www.washingtonpost.com/opinions/robert-samuelson-the-future-of-think-tanks/2014/07/30/32966672-17ed-11e4-85b6-c1451e622637_story.html?utm_term=.b248796ad9d6

[8] Świeboda, Paweł: The Role of Think Tanks. https://medium.com/shaping-the-future/the-role-of-think-tanks-9a666670859

[9] Castillo Espacia A. (2009-2010) Relaciones públicas y –Think Tanks- en América Latina. Estudio sobre su implantación y acción. En Razón y Palabra n°. 70 disponible en: http://www.razonypalabra.org.mx/Castillo_revisado2.pdf recuperado el 1 de Junio de 2012.

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La burocratización de la mente. Un obstáculo para la política pública*

El investigador que lucha por la verdad y la libertad de todos es solidario; pero por ser docto es solitario. En muchas ocasiones, comete lo que para algunos es una afrenta. No puede desentenderse de los procesos sociales ni de la política. Ni siquiera puede adherirse a la tragedia que significa la simplificación política de las cosas. Se convierte en una voz que en la mayoría de las ocasiones invoca en el desierto. Como dice José Luis Aranguren, “solidariamente solitario o solitariamente solidario, resulta un tanto incómodo”. Por otro lado, hay personas que critican el sistema declarándose inconformistas, pero a la hora de la verdad no se solidarizan y se desentienden sobre todo si la situación nada tiene que ver con ellos.

También están los pseudointelectuales que a la sociedad le cómodo y tranquilizador asimilar como “outsiders” (1) pintorescos e inocuos, por tanto tolerables. Sin embargo, el intelectual prefiere ser devorado por la sociedad antes de ser tolerado como bufón o juglar del Reino. En ésta línea, debemos tomarnos a nosotros mismos en serio.

A mi juicio, el título: “Burocratización de la Mente”, acuñado por Ludwig von Mises en su libro “Burocracia”, describe perfectamente la situación que se está viviendo en la mayoría de las administraciones públicas españolas.

Las diversas definiciones de “burocracia” entrañan en su contenido mismo un problema. Por ejemplo, esa que dice que “es la estructura administrativa de una organización grande o compleja”. No obstante, las características de la “organización burocrática” fueron inicialmente formuladas por Max Weber, quién vio en ellas una división de trabajo altamente desarrollada cuya autoridad estaba cimentada sobre normas administrativas más que en alianzas personales o tradición social, funcionando más como una institución racional e impersonal, cuyos miembros, actúan más como “oficinas o departamentos que como individuos” (2).

Por lo tanto, en teoría una organización debe caracterizarse por su formalismo y su regulación mecánica por lo que en la misma “se da una concentración de la dirección al igual que una división del trabajo. El miembro ordinario ocupa un papel tanto activo como pasivo” (3).

No obstante, la realidad es otra, el enorme crecimiento de las grandes burocracias en las organizaciones sin fines de lucro, empresa privada y administraciones públicas es un gigantesco obstáculo para el desarrollo de la política pública. Es la burocracia la que hace que el personal sanitario pierda parte del tiempo rellenando formularios, en vez de cuidar a los enfermos; que los profesores pierdan innumerables horas escribiendo informes y asistiendo a conferencias (4) de medio pelo, preparando las lecciones, calificando exámenes y en ocasiones dando tutorías estériles.

La burocracia también impide que los jóvenes empresarios, ejecutivos y funcionarios se conviertan en líderes, transformándoles en grandes chupa tintas. Honoré de Balzac solía decir que “la burocracia es una máquina gigantesca manejada por pigmeos”. Mientras que uno de nuestros escritores más insignes, Pío Baroja, señalaba que “la burocracia en los países latinos parece que se ha establecido para vejar al público”. A veces, tengo la sensación de que algunos avispados camuflados detrás del anonimato pretenden tomarnos el pelo.

En esta línea, considero que debemos cambiar nuestra perspectiva y apuntar más alto. Las nuevas tendencias reflejan que la creatividad, los grupos, sincronizados y estables compuestos por personas capacitadas de no más de diez funcionan de forma más eficaz (5). Desde hace varias décadas, los líderes aun estando muy preparados y siendo los más idóneos para sus cargos se han visto rehenes del sistema. Está claro, que no hablo del capitalismo ni de lo que pueda quedar del socialismo sino de una forma predominante de poder en todos los países que es la burocracia.

Los burócratas que no son funcionarios elegidos democráticamente, llevan la gestión de todos los gobiernos de una forma cotidiana y hacen que casi todas las decisiones se atribuyan públicamente a los presidentes, ministros, alcaldes, consejeros y otros. Lo curioso de todo esto, es que “con independencia del número de partidos que contiendan en las elecciones sin importar cuál consigue más votos hay un solo partido que siempre gana. Es el Partido Invisible de la Burocracia” (6).

La gran cuestión de esta reflexión es ¿cómo cambiar la situación? ¿Qué mecanismos puede desarrollar el Estado para frenar el avance del monstruo que ha creado? Por momentos he sido testigo de cómo una administración se ve paralizada por la falta de una firma, la desaparición de documentos, equipamiento escaso o dañado convenientemente porque el encargado está de baja o porque el dueño de la chaqueta polvorienta sobre la silla está realizando una gestión y así sucesivamente.

Lo más triste y lamentable de estas situaciones es que estos individuos que entorpecen el funcionamiento de las administraciones y nos causan tantos agravios, ponen “el grito en el cielo” cuando prueban su propia medicina en otra administración.

Por este motivo, cuando algún ignorante sobre los mecanismos administrativos me dice que la culpa la tiene el alcalde o el consejero u otro cargo con responsabilidad pública me pegunto, ¿si tiene alguna idea sobre lo que está pasando dentro de las administraciones y corporaciones públicas? La realidad última de nuestro sistema es que un funcionario anónimo con el simple hecho de meter el palo en la rueda es capaz de cargarse todo un programa de partido o calendario de trabajo de una administración pública.

Por ésta razón, el Estado debe replantearse seria y meticulosamente, un cambio profundo sobre ese “Edén” donde habitan los funcionarios. Opositar sí, pero cada cierto tiempo reciclarse. Y si no cumple con los requisitos mínimos para ejecutar las tareas inherentes a su cargo debe ser apartado de las áreas sensibles del Estado.

Finalmente, hasta que los cargos con responsabilidad política no tomen la determinación de cambiar la situación estaremos leyendo en los medios de comunicación sobre toda clase de sucesos surrealistas que atormentan al ciudadano común porque permaneceremos a merced de la mente burocrática.

(1) Aquel que está excluido de un partido, asociación o grupo.
(2) Bureaucracy. (n.d.). Britannica Concise Encyclopedia. Retrieved March 19, 2009, from Answers.com Web site: http://www.answers.com/topic/bureaucracy
(3) Mac Íver, R.M.; Page, C.H.: (1969) Sociología. “Principales formas de Estructura Social”. Editorial Tecno. Madrid. Página 239.
(4) LeBouef, M.: (1985) “The Greatest Management Principle in the World. The Magic question”. G.P.Putnam’s Sons. Canadá. Página 29.
(5) Cusumano, M.A.: (2006) Microsoft logra que los equipos grandes funcionen como pequeños. Ediciones Deusto. Páginas 84-85.
(6) Toffler, A.: (1994) “El Cambio del Poder: El Partido Invisible”. Plaza & Janes Editores, S.A. Página, 300.

*Originalmente publicado por Michael A. Galascio Sánchez, Ph.D. en 2009 y revisado en julio de 2017.

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